18 | 11 | 2018

Sobre la Cumbre en Toluca

El encuentro en Toluca entre los presidentes de Canadá, EEUU y México es una manifestación de la interdependencia de las economías de América del Norte, potenciada desde hace dos décadas con el inicio del Tratado de Libre Comercio, el NAFTA, que fue reforzado con acuerdos complementarios multifacéticos, como la Iniciativa Mérida y el ASPAN.

El saldo del NAFTA es favorable a los capitales y negativo para los trabajadores y los pueblos canadienses, estadounidenses y mexicanos.

 

En 20 años es tangible el fortalecimiento de los monopolios con asiento en los tres países que se han visto favorecidos por fusiones, procesos de centralización y concentración y donde han terminado predominando aquellos que sin importar su nacionalidad absorbieron a los más débiles siguiendo la lógica del desarrollo capitalista. Sobre la ruina de plantas manufactureras de capitales más débiles, sobre el despojo y el desplazamiento de los minifundios, sobre la sofocación de las protestas por las privatizaciones del sector público y social, etc., se logró crear el mercado común más grande del orbe, donde los monopolios más fuertes se dividieron las ramas y los sectores de ese mercado común, y protegen con la fuerza político-militar combinada de sus respectivos estados sus inversiones comunes. Merced a esto pueden sostener precios de monopolios, exprimir plusvalía extraordinaria y aplicar una política de expansión agresiva sobre Centroamérica, Sudamérica, Asia, etc. preocupados más por lidiar con los intereses externos con los que chocan.

Es la clase obrera trinacional la perjudicada al depreciarse el valor de la fuerza de trabajo, al entregarse  al mercado con un ampliado ejército de reserva industrial y con facilidades para el capital de movilidad a donde las leyes le permitan aumentar sus ganancias a gran velocidad. El mercado común incluye la mercancía fuerza de trabajo, de cuya venta depende el sustento de las familias obreras bajo el capitalismo. Los salarios de los trabajadores estadounidenses y canadienses no han incrementado nada en términos absolutos en las últimas dos décadas, mientras que a los obreros mexicanos se les ha sometido a medidas bárbaras de sobreexplotación. En este terreno algunas fuerzas reaccionarias promueven el racismo y la xenofobia, culpando a los trabajadores migrantes de “llevarse los trabajos”, cuando son los flujos de capital los que alternativamente dislocan la producción, lanzan al desempleo a millones de asalariados y engendran los masivos flujos de migración.

Para los pueblos estos 20 años han significado el uso de la violencia policiaca, militar y paramilitar, para la entrega a los monopolios de los recursos que se hallan en sus territorios, energéticos, maderables, minerales, etc. Para todas las clases oprimidas de los 3 países el NAFTA ha significado que quede sellado que los poderes que los oprimen transfieran sus sacrificios para garantizar el funcionamiento de los monopolios. Lo anterior queda atestiguado por el hecho dado a conocer recientemente de que en estos 5 años de crisis profunda los monopolios hayan seguido incrementando sus ganancias en cifras que rondan casi el 20%.

Lo que se discute en la cumbre no son respuestas humanitarias para las familias rotas de desplazados económicos, lo que se discute son mecanismos para incrementar la presión ejercida por el ejército industrial de reserva creado por ellos, concertar mecanismos comunes para continuar la ecualización a la baja de los salarios.

Lo que se discute en la cumbre no son las preocupaciones ambientales, sino se calcula la fuerza de cada monopolio para ver cuales predominarán en ese mercado, donde son los mismos monopolios energéticos los que llevan décadas adquiriendo las patentes de energías alternativas e inutilizándolas hasta agotar las posibilidades mercantiles de los combustibles fósiles. Las preocupaciones ambientales de los capitales representados por Obama, Harper y Peña Nieto, no incluyen en las aguas y tierras contaminadas por la extracción de petróleo de las arenas bituminosas de Canadá, las emisiones de carbono sin restricción de EEUU, o los costos ecológicos de los megaproyectos del capital en México, no se miden en cantidades de especies afectadas, en hectáreas de montes y bosques devastados, etc., sino en la cantidad de dinero perdido por algunos efectos colaterales de su explotación del hombre y la tierra. Así sopesarán si apoyar los ductos que pretenden construirse por el capital canadiense, la manera en que penetraran nuevos capitales el sector petrolero en México, etc.

Lo que se discute en la cumbre no son mecanismos para que los pueblos cooperen de manera amistosa, sino mecanismos para garantizar que los capitales representados por los 3 mandatarios sigan expoliando a la clase obrera y los sectores oprimidos, además de mantener coordinación en su embate terrorista sobre las expresiones de descontento en la región. Discuten para tomar acuerdos con los cuales llegarán fortalecidos como el núcleo central del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por su sigla en inglés).

Es muy evidente que la clase obrera y los pueblos de nuestros 3 países repudian y aborrecen éstas ominosas reuniones, como lo atestigua el que solo pueden reunirse guarecidos tras filas de tanques, policías y vallas. Al final el estado de sitio que impone la burguesía solo da cuenta de lo arrinconadas que se van quedando sus opciones políticas.

Para la clase obrera de los tres países en unidad con los trabajadores migrantes es un deber y una necesidad luchar contra los monopolios y contra este tratado imperialista. La ruptura con el NAFTA es una necesidad del proletariado de América del Norte.

El PCM declara a los comunistas, los revolucionarios, las fuerzas clasistas y populares de los países de América del Norte que está listo para, sin dejar de lado el debate y la discusión de temas de interés general, mejorar la colaboración con todos ellos en el rumbo de la confrontación con el poder de los monopolios y por la ruptura de estos tratados imperialistas. Propone multiplicar los espacios de análisis y las iniciativas comunes en la región, clarificar ante todas las secciones del proletariado de nuestros países que son aliados frente a los mismos enemigos, promover las acciones de solidaridad cuando la lucha sindical, obrera y popular apunte a capitales que mantienen operaciones en los 3 países, etc.

No nos hacemos ilusiones de que convenceremos a la burguesía de nuestro país para que mejore con sentido humano” el NAFTA, o de que está en el mejor de sus intereses buscar otros socios como una salida favorable a nuestro pueblo. Nuestra actividad política busca derrocarlos y la conquista del poder por la clase obrera, lo cual tiene como uno de sus objetivos estratégicos la ruptura unilateral del NAFTA, y otros acuerdos imperialistas, como paso para la búsqueda de nuevas relaciones amistosas con los pueblos de la región, y la cooperación irrestricta en todos los niveles a la lucha de nuestra clase y de los pueblos de la región para su emancipación.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

El Comité Central del Partido Comunista de México

 

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