Viernes, 18. Agosto 2017

#PrimerodeMayoRojo

 

Primero de Mayo Rojo, una jornada de lucha de la clase obrera y los comunistas

El Primero de Mayo es el día de lucha internacional de la clase obrera y de su vanguardia, los partidos comunistas. No es un día cualquiera, está cargado de historia, de memoria y de esperanza. Es un día que preparamos con mucha antelación para reiterar nuestras convicciones por la Revolución proletaria y el socialismo-comunismo.

 

Las sectas y los grupitos sin fuerza se conforman con sacar un volante, con poner un stand de venta de libros o información, o con hacer alguna publicación virtual en las redes sociales. Para el Partido Comunista de México, se trata de expresar su avance, crecimiento, grado de organización.

El corporativismo y los reformistas o neoreformistas buscan  tan sólo cumplir con el trámite. Para el Partido Comunista de México se trata de expresar que hay una alternativa para la clase obrera en la confrontación con el capital.

Desde 1919, año con año los comunistas se han expresado en las calles, inclusive cuando el duro ataque anticomunista y la represión antiobrera de los distintos gobiernos. La contrarrevolución de los 80’s y 90’s casi eliminó a los comunistas de la vida política del país y los colocó en una debilidad tal, que por más de una década no se visibilizaron en las jornadas del Primero de Mayo.

Después de su IV Congreso, en el que se ratificó la centralidad del trabajo con la clase obrera y la presencia distintiva comunista entre el movimiento obrero y sindical, buscando conformar un polo clasista, el PCM trabajó organizativamente para que también el Día de los trabajadores estuviera presente en una movilización clasista, independiente.

El primer esfuerzo se dio en el año 2013 y ahora en 2014 lo proseguimos, instalándolo ya como una tradición irrenunciable del Partido, como la movilización central del Partido de la clase obrera.

Este año, la jornada del Primero de Mayo agrupó a un frente rojo  y amplió su red de movilizaciones, y en el contexto de la agudización de lucha de clases, demostró nuevamente la vigencia de esta decisión.

La propaganda fue más intensa, e incluyó pintas y pegas de carteles en varios puntos del país, con un particular énfasis en las zonas industriales estratégicas.

Tanto la CTM como la UNT se inscribieron en la lógica de apoyar irrestrictamente las políticas de desvalorización del trabajo y “reforma laboral”. La Nueva Central de Trabajadores y sus aliados no rebasan los límites economicistas de sus demandas y ratifican su renuncia a los métodos proletarios de lucha, abrazando los de la politiquería burguesa y el legalismo. Ante su falta de capacidad de movilizar, la llamada izquierda no tiene de otra que ir a la cola, en una actitud parasitaria, pensando que sustituye la actividad cotidiana en los centros de trabajo con la distribución de un volante. Volantes que la clase obrera rechaza, y que se convierten en una alfombra de papel en el Zócalo, de casi media centena de grupos que se autodenominan la “vanguardia” pero que no tienen correlación de fuerzas alguna, grupos que no rebasan nunca las dos decenas de adeptos. Pensamos que, independientemente de sus objetivos declarados, identidad y planes, el hecho material es que estas decenas de organizaciones de activistas acaban sumándose a las movilizaciones del sindicalismo amarillo y no subvirtiéndolas, su voz se ahoga y se acerca a un valor nulo en el momento del mensaje y del significado político de cada una de tales movilizaciones.

Lejos de ello, el PCM opta por expresar su política y su capacidad de movilización de manera independiente. Movilizándose con autonomía y manifestando la identidad comunista, enarbolando el programa revolucionario del marxismo-leninismo.

En Guerrero, en Acapulco y Chilpancingo; en Sonora, en Ciudad Obregón y Hermosillo; en Tamaulipas, en Tampico y Matamoros; en Jalisco, en Guadalajara; en Oaxaca, en las ciudades de Cuernavaca y Puebla, en Guanajuato, tanto en León, como en Salvatierra, en Aguascalientes, y en varios centros de trabajo en las zonas industriales del país, se distribuyó el saludo del Partido Comunista de México a la clase obrera, así como el saludo de la Federación Sindical Mundial.

En la Ciudad de México temprano empezó la jornada. Los camaradas que desde la madrugada llegaron de Veracruz y Morelos, salieron a vender el periódico El Comunista –órgano de nuestro Comité Central-, que como cada año, hace el esfuerzo de tener a tiempo una edición especial y con un sobretiro. La Comisión de Ideología y Publicaciones también saludo el Primero de Mayo con la edición de Salario, precio y ganancia de Karl Marx.

Simultáneamente, en la Sección IX del CNTE sesionaban profesores de las secciones XXII, XXXII,  XI, XIX, y LVI, contando con adhesiones de los maestros comunistas de las secciones VI, XIV, XXIII, XXVII y XXXI, que saludaron esta primera reunión de comunistas que trabajan en la educación para intervenir con una sola orientación: la roja y clasista. Se conformó con carácter nacional el Grupo Magisterial Revolucionario, que ya existía y actuaba en la Sección XXII de Oaxaca. Los trabajos fueron instalados por el Buró Político del PCM. El equipo de dirección nacional del GMR quedó integrado por profesores de Oaxaca, Veracruz y el DF.

Durante toda la mañana fueron llegando los militantes comunistas, procedentes de Oaxaca, Veracruz, Morelos, Tlaxcala, Puebla, Estado de México, DF. Un fuerte contingente de la Juventud Comunista Revolucionaria se incorporó con alegría y disciplina.

Ahí estaban los obreros despedidos de CIVSA, los sindicalistas del Instituto Mexicano del Petróleo, trabajadores de la Nissan, jóvenes sindicalistas de Puebla, trabajadores del STC-Metro, combativos profesores de las secciones XXII y XXXI, los contingentes del FIR; llegaron estudiantes organizados de algunos CCH. También llegaron  jóvenes antifascistas, en solidaridad frente a las amenazas de grupos nazi-fascistas que habían anunciado su intención sabotear la marcha roja alarmados porque existe una organización que confronta y desnuda la naturaleza de clase de su política ante los obreros.

La movilización roja inició con disciplina en medio de un suceso no previsto, que fue la presencia de un fuerte contingente anarquista. El frente ideológico de los comunistas con el anarquismo es claro, pues en el debate de Marx y Engels con los bakuninistas las posiciones quedaron establecidas. El anarquismo expresa posiciones espontaneístas, que sólo llevan a la clase obrera de derrota en derrota. Es claro, sin embargo, que hoy en México muchos jóvenes que se autodenominan anarquistas en realidad son una expresión viva de rebeldía contra el sistema capitalista; pero el carácter de ese movimiento político es endeble, sus mecanismos para fijar planes son limitados, y sus debilidades organizativas facilitan la presencia de provocadores policiales.

La operación mediática desde los centros ideológicos que se ensayó en Grecia se generaliza. Varias semanas de trabajo de los comunistas, y su modesta pero real y organizada presencia en las calles, pretenden ser invisibilizadas por el espontaneísmo de los anarquistas.

Así, para los grandes medios de comunicación los comunistas no existen, y en lugar de anotar con veracidad la presencia comunista sólo amplifican la acción directa anarquista, descalificándola como vandalismo, para condenarla y criminalizarla. Campaña de criminalización de la cual no hacemos eco; no soltamos lágrimas ni quejas por los cristales de los monopolios y de los bancos que esquilman a decenas de millones de trabajadores. Sí señalamos que recurrir indiscriminadamente a tales tácticas, como las usadas por el bloque negro, deben cuestionarse cuando su efecto más inmediato es el rechazo masivo de los trabajadores a intervenir, y que la estrategia misma debe cuestionarse si no busca involucrar a las masas obreras para que éstas transformen el destino político del país. También puntualizamos a otras organizaciones que nos plantearon acciones conjuntas, que el Partido está abierto a discutir acciones en la lógica de debilitar al enemigo de clase y fortalecer al campo popular en cada batalla, pero bajo el marco mínimo de respeto hacia el Partido para acordar cuestiones con anterioridad y no pretender sorprender con presiones de último minuto.

La marcha de las 15:00 del Monumento a la Revolución fue convocada por el frente rojo, que con disciplina y sin caer en provocaciones avanzó.  Una raya más al tigre de la mezquindad de los medios de comunicación, incluida La Jornada.

La movilización roja creció con relación al año anterior. No obstante inclemente sol y después lluvia y granizo, la columna avanzó con combativas consignas, organización y disciplina. Una movilización proletaria y muy juvenil.

Al llegar al Zócalo, hicieron uso de la palabra las juventudes comunistas representadas por la LJC y la JCR, la Federación de Trabajadores Independientes y en nombre del Buró Político del PCM, el camarada Héctor Colío Galindo.

Los comunistas reiteraron la centralidad del proletariado en su acción política, la necesidad de la salida socialista-comunista como única alternativa a la crisis, la decadencia y barbarie del capitalismo en su fase imperialista, y la necesidad de la Revolución socialista como oposición al poder de los monopolios y el gobierno del hambre y la miseria de Peña Nieto, al tiempo que criticaban al reformismo y al oportunismo en el movimiento obrero y popular.

También en Guadalajara un distintivo contingente del PCM irrumpía en la movilización independiente, en tanto que en Tampico contingentes de la FTI levantaron las banderas clasistas.

Como expresaron camaradas trabajadores de las telecomunicaciones:

“Nosotros marchamos con los comunistas, sí, porque a nosotros NOS URGE LA REVOLUCIÓN.

Nos urge a los trabajadores, porque ya no soportamos seguir dejando nuestra vida entera, la salud y la alegría, en las largas jornadas de la interminable explotación, sin ver jamás la justa retribución a nuestro esfuerzo; porque es insoportable saber que si no nos organizamos, nuestra prole sufrirá la misma o peor suerte.


Nos urge a las mujeres, porque ya no queremos servir la doble jornada, sin tiempo para crear y florecer, sin tiempo para nuestros hijos y familias.

Nos urge a los estudiantes, porque es criminal no tener derecho a estudiar, porque es un crimen de lesa humanidad que en la edad más productiva para aprender y crear, no tengamos lugar en las escuelas y las universidades, sino en los semáforos y los puestos ambulantes.

Nos urge a los niños y las niñas, porque repudiamos este sistema asesino en el que los seres humanos podemos ser traficados como mercancía, como esclavos, como despreciable carne de cañón.

Porque ya es insoportable el sufrimiento, el miedo, el abuso y el dolor que vivimos bajo el sangriento sistema capitalista todos los seres humanos que sólo poseemos nuestra fuerza y nuestra inteligencia para crear y trabajar, porque queremos un futuro, NOS URGE LA REVOLUCIÓN.”

Adelante con la clase obrera, con organización  leninista, por el poder obrero y popular, por el socialismo-comunismo. Nos urge la revolución y trabajamos para ella, no sólo haciendo propaganda en fechas conmemorativas, sino destruyendo a diario los grilletes ideológicos que atenazan a nuestra clase en las fábricas, desafiando la mordaza policiaca y jurídica contra el sindicalismo de clase, cavando trincheras en cada sector, rama y polo industrial de importancia, tomando previsiones para que el vendaval de la rebelión popular que se aproxima encuentre al Partido Comunista, y a las filas crecientes de obreros que confían en él, lo más preparados posibles para el asalto definitivo contra el poder de los monopolios.

 

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