Martes, 27. Junio 2017

Es un deber y una necesidad como señalaba Lenin, admitir los errores públicamente.

De nuestra historia: el III Congreso del Partido.

El 26 de Julio se cumplen 10 años de nuestro III Congreso, efectuado en esa fecha del 2003, teniendo como sede la Escuela Técnica del Sindicato Mexicano de Electricistas, en la Ciudad de México y convocado con un objetivo: dar un paso en la unidad orgánica con el Partido de la Revolución Socialista; proceso que pasado los años consideramos un fracaso.

Es un deber y una necesidad como señalaba Lenin, admitir los errores públicamente.

Años perdidos en agotadoras sesiones del Movimiento de los Comunistas Mexicanos, donde finalmente varios de sus componentes (PRP, CNPP, PCR) decidieron no confluir en un partido único marxista-leninista, después del Encuentro ¿Qué hacer? Y del Encuentro de Guadalajara, quedando solamente en el compromiso el Partido de los Comunistas Mexicanos y el Partido de la Revolución Socialista.

Nuestro III Congreso, a propuesta de quien entonces era el Coordinador Nacional del PCM, Héctor Colío Galindo, voto dos propuestas para ser presentadas en el Congreso de Unidad: a) Construir un nuevo partido unitario, b) Si encontrábamos que no se daba la disolución real y efectiva de los dos partidos que se fusionaban, entonces continuaríamos el camino fijado el 20 de Noviembre de 1994 en el Manifiesto que nos da origen de la construcción del PCM, lo que finalmente ocurrió en lo que llamamos El nuevo paso y su materialización: el IV Congreso del PCM.

El Partido de los Comunistas Mexicanos surgió con dos objetivos, como base para uno superior. Construir el partido de la clase obrera, unificar a la izquierda socialista, desplazar del poder a la burguesía para construir una nueva sociedad socialista. Nuestro IV Congreso rectificó sobre el tema de la unidad, ya que este no es asunto de fusiones orgánicas, que estallan en pedazos debido a que en realidad no se dan procesos disolutivos en un partido nuevo ya que se mantienen las culturas militantes, con sus vicios de secta. La unidad tiene base ideológica y en consecuencia la construcción del partido comunista es la única tarea de los comunistas, como precondición del frente clasista para el derrocamiento del capitalismo.

El planteamiento del camarada Héctor Colío, nuestro portavoz en el Congreso de Unidad no era el resultado de una desconfianza a priori, estaban las señales: las premuras del congreso obedecían en primer lugar a la necesidad del PRS de cambiar de nombre, ya que el gobierno nayarita los había despojado de su registro estatal en Nayarit y de su nombre con el apoyo de un grupo de traidores. El mismo día del Congreso no estaba claro que nombre tendría la nueva formación unitaria, pues los portavoces del PRS argumentaban a favor del nombre “Partido de los Trabajadores Mexicanos”, con un logo ajeno a nuestras concepciones basado en colores verde y negro, con algunos tonos rojos. Algunos de sus delegados decía que no debería llamarse “Partido”. Pero más allá de los debates empezaba a mostrarse que la disolución del PRS era solo formal y que se mantenían como una estructura dentro del nuevo partido.

Es de destacarse que un grupo de camaradas no participó en el III Congreso condenando la unidad al fracaso, precisamente por no tener bases sólidas.

Las señales fueron aumentando: el primer número de la revista que debería tener un carácter teórico –y que nunca lo tuvo- trajo dos entrevistas que deformaban lo que realmente ocurrió el 26 y 27 de Julio, presentándonos como una mera suma a su proyecto. Algunos camaradas nuestros dijeron que era hora de cancelar la unidad, pero privó el argumento de que con el tiempo, que la labor de unidad en la acción tenía que construir una cultura nueva, que había que defender la unidad. Un momento grave fue en el momento previó al 2006 una destacada figura que provenía del PRS proponía que nos sumáramos a López Obrador – ¡porque sus padres habían estado afiliados al PRS! - a los que nos opusimos contundentemente, y si no pasó a mayores fue porque en los mismos tiempos surgió la propuesta del EZLN conocida como La VI Declaración de la Selva Lacandona, que impulsamos, y la paradoja es que los opositores internos a esta política hoy quieren presentarse como los principales promotores. Aunque hubo una sangría silenciosa de miembros provenientes del PRS a la campaña de Obrador en aquel año.

Los acontecimientos nos fueron confirmando que no había ninguna fusión real y que en el horizonte se oteaba el fin del proceso unitario.

Hicimos esfuerzos. Contribuimos con todo. Todo el trabajo de relaciones internacionales con el movimiento comunista internacional lo pusimos a disposición, por ejemplo nuestro trabajo juvenil, que había organizado los CNP y delegaciones al XIV y XV Festivales Mundiales de la Juventud y los Estudiantes, y un lugar en la FMJD a disposición. Pusimos la voluntad, el trabajo, mucho trabajo.

Al final la lección es clara sin base ideológica común no hay partido. No es posible la coexistencia de reformismo y revolución. Partíamos de la idea de que era unidad entre marxistas-leninistas, y gato por liebre, pues resultaron ser lombardistas. No tenemos problema en relacionarnos con organizaciones lombardistas, sabiendo que somos diferentes, que hay coincidencia en determinados objetivos y diferencias estratégicas. Pero en un proceso que pretendía la unidad ello resultaba inaceptable

Frente al fracaso la decisión de luchar, de reorganizar el partido, de dar el nuevo paso. Y aquí hoy, después de 10 años del III Congreso, cumpliendo las resoluciones del IV Congreso vamos dando pasos firmes, y ya sin perder el tiempo.

Aprendemos de las experiencias, de los errores, y superamos con la teoría y práctica para colocarnos por encima cualitativamente de la situación anterior.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

La Comisión de ideología del Comité Central

25 de julio de 2013

Widgetkit Twitter
No tweets found.
PCM en Internet

El Comunista

Federación de Jóvenes Comunistas

PCM en Facebook

El Comunista en Facebook

Revista Comunista Internacional

Solidnet