Viernes, 24. Marzo 2017

La única salida para el pueblo y los trabajadores es el poder obrero y popular

Resolución del IX Pleno del Comité Central del PCM

Repudiar la falsa y costosa democracia en México

En 15 entidades del país se realizan éste 2013 elecciones para elegir, en un caso gobernador, y en el resto, diputados locales y ayuntamientos, así como autoridades por usos y costumbres.

La democracia burguesa viene perdiendo legitimidad y la apatía crece. Los fraudes, cometidos una y otra vez, inhiben la participación de los electores que han aprendido que su voto nada importa frente a la voluntad de los monopolios -el gran elector-  que a cualquier costo se imponen; sin embargo, y a pesar de lo escandaloso que resulta, no es la alteración de los resultados el factor principal de incredulidad, descrédito y rechazo, sino el hecho de que paulatinamente se viene demostrando el carácter falso de esta democracia que en nada es el poder del pueblo, y que en todos sus rasgos es estrictamente el poder de los monopolios. La fachada democrática de la dictadura de la clase dominante no admite ya ser resanada, sus cuarteaduras y fisuras no pueden ser maquilladas ya, ni remozadas.

 

La democracia burguesa que intenta enmascarar la lucha de clases en la ciudadanía llega a su límite cuando en el escenario electoral la misma propuesta programática -es decir la gestión del capitalismo, independientemente si admite o no regulación estatal, privatizaciones o neokeynesianismo-, es presentada por diversas franquicias y cuando por encima de ellas y del supuesto árbitro electoral se coloca la junta que administra los intereses de la burguesía monopolista: el Estado.

En México llegamos hace tiempo a ese límite, pero es cada vez más evidente. Los diversos partidos, presentados por la ideología de la clase dominante a través de sus medios de comunicación como izquierda, derecha o centro, hacen a un lado sus mínimas diferencias sobre la gestión e impúdicamente dan lugar a las más disparatadas alianzas bajo simples cálculos pragmáticos de aumentar los porcentajes electorales y las prerrogativas. Han abdicado definitivamente de principios, programas, identidades ideológicas o culturales en favor de demostrar cada uno su mayor servilismo al poder de los monopolios, su mayor utilidad para reprimir la protesta, sus maniobras y artilugios para el control social,  sus recursos para la negociación con los grupos delictivos, su firmeza para aplicar medidas antiobreras y antipopulares. Quedó demostrado que entre los gobiernos del PRI, PAN, PRD, PT, PVEM, MC, PANAL no hay diferencia ninguna. ¿Cuál es la diferencia entre el desalojo a colonos que buscan un techo para sus familias, en Puebla gobernada por el PAN,  y el que ocurre en la Ciudad de México gobernada por el PRD?, ¿Cuál es la diferencia en  la represión al movimiento magisterial entre un gobierno como el de Chiapas del PRI-PVEM y el de Guerrero donde gobierna el PRD?, ¿Para qué elegir entre partidos diferentes si éstos van a votar en la Cámara de Diputados unificadamente en contra de los trabajadores, como fue el caso reciente de la reforma laboral y la educativa?, ¿Para qué la existencia de tantos partidos que son igual de corruptos, que aplican el mismo programa, y que además cuestan un millonario presupuesto?, ¿Para qué un organismo como el IFE, que igualmente absorbe otro presupuesto millonario, y no sólo no evita fraudes, sino que los instrumenta, y que resulta no menos insulso que los organismos electorales estatales, todos desplazados hoy por el Pacto por México, que es donde realmente se toman los acuerdos sobre las elecciones en curso?, ¿Para qué sirve esta falsa y costosa fachada democrática si las supuestas diferencias se terminan el día de las elecciones, para dar paso a una acción omnímoda de los partidos políticos registrados contra los intereses populares? No cabe duda alguna que tanto los partidos registrados por el IFE –o por registrarse-  como los organismos electorales y el proceso electoral, son exactamente lo mismo que las toneladas de ofensiva propaganda que termina en la basura: demagogia, marketing inservible y no reciclable.

El Pacto por México es el resultado lógico de esta democracia falsa. El lugar de la no diferencia, el suprapoder que legisla y ejecuta, el poder ejecutivo, legislativo, judicial y el IFE, en una sola entidad. Y también es la demostración de que esta falsa y costosa democracia arroja un solo resultado, a pesar de la chillante propaganda que busca mostrar que son diferentes opciones.

Tal descrédito da lugar a ocurrentes respuestas como la del Candigato, un simpático felino que si bien cataliza una parte del descontento no es salida ni respuesta alguna, y sí banalización de los grandes problemas nacionales.

Sin embargo el mismo pueblo, lenta pero incesantemente, va construyendo las respuestas necesarias. Tal es el caso de la APPO en Oaxaca, que llama -y actúa para que así ocurra- al boicot electoral, apuntando contra uno de los puntales del poder en México, la falsa democracia, que es la fuente de la reproducción de los consensos y la dominación.

Expresamos nuestra total solidaridad a las acciones de la APPO. Es necesario quebrar el espinazo de la dominación de la burguesía sobre nuestro pueblo que es la falsa democracia electoral. La militancia del PCM en Oaxaca está contribuyendo a esa tarea.

El Partido Comunista de México llama a sus militantes y simpatizantes en Baja California, Sonora, Tamaulipas, Coahuila, Tamaulipas, Zacatecas, Veracruz, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala, Oaxaca y Quintana Roo a promover la abstención electoral entre el pueblo trabajador. Y aunque no tenemos militantes en Sinaloa, Chihuahua,Durango y Aguascalientes, igualmente llamamos al pueblo y los trabajadores a abstenerse, en función que los únicos intereses que ganarán en la próxima jornada electoral le son antagónicos.

La única salida para el pueblo y los trabajadores es el poder obrero y popular, y ello presupone el derrocamiento del poder de los monopolios, del Pacto por México, el gobierno del hambre y la miseria; los comunistas hablamos con la verdad, y un cambio radical en México no saldrá de una jornada electoral, sino de una revolución socialista protagonizada por el proletariado y el conjunto de los trabajadores mexicanos. Ese camino necesariamente pasa por cuestionar y demostrar el carácter reaccionario de la falsa democracia electoral.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

El IX Pleno del Comité Central del Partido Comunista de México

 

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