23 | 09 | 2017

Unidad de los pueblos y los trabajadores contra los monopolios que despojan tierra, territorio y recursos naturales

 

El Gobierno de la Ciudad de México, hoy encabezado por Mancera, dando continuidad a las administraciones de Obrador y Ebrard sigue entregando la Ciudad de México, el Centro Histórico, los desarrollos inmobiliarios, los servicios públicos, los recursos naturales al usufructo de los monopolios, recurriendo para imponerse al despojo y la arbitrariedad de las fuerzas represivas.

En el pueblo de San Bartolo Ameyalco hay abundante agua que hoy busca ser convertida en botín para que en las casas de los millonarios no falte, sin importar el robo a un pueblo que la protege y que es su legítimo posesionario. Una clara contradicción del capitalismo es colocada aquí: despojar el agua de San Bartolo para proveer el desarrollo inmobiliario de Santa Fé, donde reside la plutocracia, los señores de los monopolios, buena parte del selecto grupo de millonarios que viven a costa de la explotación de los trabajadores de México. No se trata de socializarlo, colocarlo al servicio de las colonias populares de la ciudad, sino de privatizarlo en favor de la minoría de supermillonarios privilegiados, para los que también se han construido segundos puertos y toda una infraestructura que les beneficia de helipuertos, vías de comunicación, etc.

El agua debe ser un derecho, no un privilegio. Pero en un Estado capitalista, donde el interés privado está por encima del colectivo, el agua está convirtiéndose en una mercancía. Esta vez le toca el turno a este pueblo ubicado en la delegación Álvaro Obregón.

Leonel Luna y Mancera, confirman que los gobernantes no son sino los administradores de la voluntad e intereses del poder de los monopolios. Que entre ellos y los que efectúan gestiones en nombre del PAN o del PRI no hay diferencias fundamentales y si una gran comunidad de intereses siempre favorables a la clase dominante y en contradicción con los intereses populares.

Esto sucede en el capitalismo y por supuesto en México, pues mientras exista este sistema económico, sin importar el color de piel, idioma y posición geográfica, las necesidades de los trabajadores y sus familias está debajo del interés de las ganancias de los capitalistas; tal es el caso de un país que supuestamente es “ejemplo” como Alemania, donde en 1999 el gobierno vendió el 49.9% de la antigua sociedad de distribución del agua berlinesa a RWE y a Vivendi (Veolia) aumentando el precio del agua en un 33%. Como se ve, esto no es problema de la naturaleza del político mexicano, es un problema que proviene de la misma base económica que alimenta y reproduce esas relaciones de explotación e injusticia. Y no es sólo San Bartolo, sino todo el DF con los llamados megaproyectos que afectarán a más capitalinos, que como lo de San Bartolo, que sólo favorecerán a un puñado de familias de la burguesía. Pero si vemos más lejos, no sólo es la ciudad de México sino toda la República, y si vemos aún más lejos, vemos que sucede en todo el sistema capitalista mundial que está en una grave crisis de la que sólo puede salir con superexplotación y atropellos de los trabajadores y despojo a los pueblos. Lo de San Bartolo no es un caso único, sólo es una forma de las tantas que hay, que hace el Estado para salir de la crisis.

La defensa popular, la respuesta masiva de los pobladores que enfrentó e hizo retrocede a las fuerzas represivas es un ejemplo, y reivindicamos el legítimo derecho del pueblo a resistir y confrontar a la fuerza pública, que es solo un cuerpo de sicarios al servicio de los intereses privados de los monopolios.

Pero es necesario aprender de las enseñanzas de otras luchas. En San Salvador Atenco, en la Magdalena Contreras, en oposición al proyecto Morelos (Puebla-Tlaxcala-Morelos), en la oposición a la minerías, en la defensa de la tierra, el territorio, el agua, los recursos naturales, hasta ahora han salido triunfantes los monopolios por basar su expansión en aislar las luchas, focalizarlas, frente a la indiferencia de otras comunidades o territorios que el día de mañana serán el objetivo. Debemos sobre la base de esas enseñanzas construir espacios de unidad y lucha. La unidad en la lucha de la población de San Bartolo Ameyalco con la Asamblea Popular contra la Autopista Urbana Oriente es una necesidad, lo mismo con el FPDT, con los pueblos de Morelos, Tlaxcala, Puebla, con todas las luchas y resistencias del DF y el país para oponer resistencia a los monopolios y al Estado mexicano y articular la contraofensiva popular.

Necesario es el encuentro del pueblo de San Bartolo con todas estas luchas y otras que son dignas, porque no se someten, se insubordinan y no se rinden. La unidad debe basarse en algunos puntos ya enunciados por el pueblo de San Bartolo:

-Asambleas Populares

- Rechazo a la presencia de los partidos electorales

- Oposición plena a los monopolios, porque los derechos y recursos del pueblo no son negociables.

-Buscar poner fin a gobiernos como el de Mancera, que no sirven al pueblo.

El Comité Regional del Valle de México expresa su solidaridad a los pobladores de San Bartolo Ameyalco y estará acompañando esta lucha, pues enfrente a quienes consideramos son los enemigos de la clase obrera, de todos los explotados y oprimidos: los monopolios.

Llamamos a tener en cuenta la experiencia de combate de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), retomarla en toda la Ciudad de México y en el país, en formar mecanismos donde los intereses del pueblo explotado y oprimido se transformen en poder popular, ya que el poder de los monopolios no nos representa.

 

¡Proletarios de todos los países, uníos!

El Comité Regional del Valle de México del PCM

@comunistamexico
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