23 | 08 | 2019

ENFERMEDADES DERIVADAS DE LA UTILIZACIÓN DEL ASBESTO, EN CAMINO DE SER UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA

Contribución del camarada Juan E. Rubio Gualito, Secretario General de la Federación de Trabajadores Independientes a la Conferencia Internacional sobre el Asbesto a realizarse en Atenas, Grecia, el 30 de Octubre del 2013.

La pauperización y sobreexplotación de la clase obrera en México ha llegado a grados vistos solo en la Europa de mediados del siglo XVIII, la forma en que los proletarios mexicanos de algunas ramas de la producción sufren las consecuencias de las actuales crisis capitalistas, no solo es expresado en el decreciente poder adquisitivo del salario nacional, sino que comienza a ser un problema de salud pública, que llega al grado de mostrar características de pandemia.

En esta lógica se encuentra los obreros que desarrollan su actividad en contacto directo con el asbesto, ya que el procesamiento de este material en diferentes industrias, pero de manera mas sensible en la de la construcción, han generado que enfermedades cancerígenas sean el segundo motivo de otorgamiento de pensiones por parte del IMSS (INSTITUTO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL), después de aquellas relacionadas con los accidentes de trabajo.(1)

Una de las enfermedades citadas es el mesotelioma, padecimiento que no se encuentra dentro del cuadro general de enfermedades de la Secretaría de Salud (2) y por lo tanto no es considerada por el gobierno mexicano como un problema de salud pública como la diabetes o la obesidad, aunque el mismo “es un tipo de cáncer fulminante y costoso, que nace de la exposición al asbesto y que, a decir de los expertos, presenta, junto con la asbestosis y el cáncer de pulmón asociado al asbesto, el comportamiento inicial de una pandemia, toda vez que su incidencia ya se sale de la frecuencia con la que se presentaba”, según la Dra. Guadalupe Aguilar (3) , misma que con otros investigadores, han presentado varios trabajos sobre el efecto del asbesto en la salud de la clase obrera mexicana, en los que señalan que la exposición ambiental y ocupacional a asbestos, ha causado muchas muertes y daños a la salud cuya magnitud se desconoce.

Este dato no surge solamente desde la perspectiva obrera, ya que un estudio realizado por la CMIC (Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción) cámara patronal, argumenta que el uso industrial de todas las formas de asbesto son cancerígenas y producen mesotelioma pleural peritoneal y pericárdico, cáncer pulmonar y cáncer de faringe, datos que coinciden con los de la Dra. Aguilar. Señalando de manera expresa en su Boletin del mes de mayo del 2013, que “…no existe un nivel de exposición seguro (del asbesto), en México se desconoce la proporción de estos casos que pueden ser atribuidos a las exposiciones ocupacional y ambiental, lo que contribuye a que no sean reconocidos como enfermedad ocupacional”, aun y cuando dentro de esta cámara, se encuentra afiliadas empresas que utilizan este material como uno de sus principales elementos para su producción. Ya que como la propia patronal reconoce, los trabajadores mas expuestos a estas enfermedades son aquellos que laboran en la industria de la construcción y en fabricas en donde se utiliza el asbesto como elemento de producción de insumos, así como los habitantes cercanos a estas instalaciones.

En valoración del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Construcción, Transporte, Perforación, Fabricación y Extracción de Materiales para Construcción, Similares y Conexos, organización miembro de la Federación de Trabajadores Independientes y de la Federación Sindical Mundial, las autoridades de salud mexicanas, empezando por la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios), deben realizar un seguimiento de toda la población que ha estado en contacto con el asbesto, desde los trabajadores que utilizan este material es los procesos de producción de sus empresas, los relacionados con su transportación, hasta aquellos que habitan en poblaciones en donde las construcciones la hayan utilizado como material de edificación.

Ya que a nuestra valoración este problema de salud industrial, esta a punto de convertirse en uno de salud pública, ya que la tasa de crecimiento del mesotelioma ha aumentado desde 1979 de 23 casos a 153 por año. Pero cabe señalar que existe un subregistro del 70 por ciento, de donde podemos inferir que el promedio anual es de 500 casos, definiéndose a una enfermedad con este grado de incidencia como una epidemia(4).

Pero para el gobierno mexicano este es un “tema espinoso”, ya que aun y cuando las evidencias sobre los daños a la salud que causa el asbesto fueron suficientes para que más de 50 países lo prohibieran, México no solo ha omitirse pronunciarse al respecto, sino por el contrario impulsa la importación para el manejo industrial de este, ya que en el último medio siglo ha permitido la entrada más de medio millón de toneladas de ese material desde el extranjero, únicamente para la industria de la construcción (5). Y por si lo anterior no fueran ya cifras desmedidas, permite también la manufactura de impermeabilizantes, sellos, balatas y empaques a más de 180 empresas, entre las que se encuentran Techno Eterno Eureka, Asbestos de México, Mexalit y Asbestos de Guadalajara.

Por lo tanto no es una casualidad que la industria del asbesto ha invertido más de 100 millones de dólares en los últimos 20 años, en “cabildeo y en relaciones públicas” que refuercen el comercio de dicho producto (6). Por lo tanto valoramos que el comercio, transporte, maquila y uso de tan peligroso material incrementará la incidencia del cáncer del pulmón y el mesotelioma por muchas décadas.

Lamentablemente este es un tema fuera de la “agenda de los grandes temas nacionales”, teniendo como consecuencia que los únicos que resienten tales actos propios de la economía de mercado sea la clase obrera, siendo un ejemplo palpable el largo juicio que tienen los familiares de cuatro trabajadores en contra la fábrica de balatas American Roll, S.A de C.V., presunta responsable de la muerte de los mismos a causa de la maquila del asbesto en dichos productos automotrices, pero de manera irregular las autoridades del trabajo federales, han desechado todas las demandas en contra de la citada empresa que tiene una producción anual de decenas de miles de balatas hechas con este material, por lo tanto dicho asunto en este momento se encuentra en manos de los Tribunales Constitucionales, sin que exista mucha esperanza que se pronuncien a favor de los deudos de los trabajadores mencionados.

Creemos que este no es un caso aislado, por el contrario, creemos que la mayoría de las empresas que utilizan este material en sus procesos productivos deben de atravesar de situaciones similares, pero cuando nos dimos a la tarea de investigar el numero de empresas que están en contacto directo con este material, observamos que de manera “sorprendente”, ninguna dependencia gubernamental en México sabe exactamente cuántos obreros están expuestos al polvo de asbesto y por lo tanto, a sus graves consecuencias a la salud. Pero la investigación de la Federación de Trabajadores Independientes estima en decenas de miles los trabajadores afectados si tomamos en cuenta al sector informal, siendo una bomba de tiempo que en poco menos de 20 años arrojará miles de enfermos de algún tipo de cáncer grave, como el mencionado mesotolioma.

Nuestra organización llega a esta conclusión, ya que el asbesto es utilizado para manufacturar más de tres mil productos, según la Coordinación de Minería de la Secretaría de Economía (7). Desde la fabricación de las mencionadas balatas, como láminas y tinacos, textiles, guantes, impermeabilizantes, elaboración de las cubiertas para cables eléctricos y sellos para la industria manufacturera, así como en la industria refinadora de azúcar, en las cubiertas de las calderas de miles de fábricas, aeropuertos, hasta en talleres artesanales de carpintería.

Aunque la Secretaría de Economía asegura que por cuestiones ambientales, más que laborales, no se explota en nuestro país el asbesto, sí se importa de otros países para que sea maquilado por obreros mexicanos,(8) fomentando de esta manera que la utilización de este producto, tenga consecuencias a la salud, casi de la misma manera que si se produjera. Según cifras oficiales, México importa asbesto en fibra y en roca de Brasil, Canadá, Zimbawe y Sudáfrica. De estos cuatro países se trajeron casi 11 mil toneladas tan sólo entre 2003 y 2004, exponiendo a trabajadores de los sectores del transporte a este veneno industrial.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que en los países dependientes, no se tiene cuantificado el daño de la exposición a las fibras de asbesto, por la ineficiencia o la inexistencia de mecanismos en materia de registro y notificación de los accidentes y las enfermedades del trabajo. Y porque la gran mayoría de los trabajadores se encuentran en el sector informal, sobre el cual, debido a su naturaleza, se dispone de muy pocos datos, aclarando que no este fenómeno no es privativo de estos países, ya que existen países con mayor desarrollo industrial que ha maquillado sus cifras o escondido el uso de este material, como el caso de Estados Unidos, país en el cual de manera legal el uso de asbesto esta prohibido, pero es utilizado de manera subterránea en la producción de diversos productos e industrias, como la petrolera o petroquímica.

En otros países, como México, las tecnologías y los procesos utilizados suelen ser obsoletos e intrínsecamente peligrosos, las medidas de control del polvo inadecuadas y, por lo general, las concentraciones de polvo respirable son más altas que los límites de exposición aceptables.

Según la OIT, tan sólo en los países industrializados, como Japón y Australia, y en los que se encuentran en Europa occidental y América del Norte, se estima que cada año hay 20 mil casos de cáncer de pulmón ocasionados por el asbesto y 10 mil de mesotelioma.

En los países en subyugados y en los francamente pobres, el problema es mucho más grave que en los industrializados, pues son decenas de millones los trabajadores que se desempeñan en las industrias primarias corrientes, tales como la construcción y la minería. Según la OIT se teme que entre los próximos 20 a 30 años el asbesto se convierta, en estos países, en una “bomba de tiempo” para la salud.

En el caso concreto de nuestro país la situación es muy complicada, ya que México es uno de los países que no ha firmado el Protocolo de Rotterdam, el cual reconoce el derecho a saber de los países importadores de sustancias peligrosas, a través de un procedimiento de consentimiento fundamentado previo, esto es, la empresa importadora debe avisar a la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) el ingreso de cada uno de los cargamentos.

En mayo del presente año la propia COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios), se negó nuevamente a firmar el convenio internacional sólo basados en los argumentos de las empresas, que señalan que significaría en la práctica una prohibición y que no hay alternativas viables para su sustitución. Respecto a la participación de México en este convenio, indicó que existe una controversia incluso dentro de las dependencias federales que están a cargo de vigilar la importación de asbesto, ya que por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) se reconoce que es un material contaminante y cancerígeno, mientras que la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) lo niega, obvio siendo esta última la que atiende los intereses patronales.

Por lo tanto la posición que al respecto ha tomado la Federación de Trabajadores Independientes es que la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios), organismo que ha detenido la firma de este convenio atiende los intereses del mercado, aun por encima de intereses tan primordiales como lo son la salud de la población en general y de la clase obrera en lo particular.

Por lo que exigiremos que el gobierno Mexicano se pronuncie en favor de uno de los intereses mas esenciales de los trabajadores, que es el derecho a la salud, para lo cual no solo denunciaremos, sino emprenderemos acciones contundentes en cada lugar en que la FTI este presente, para que la patronal no siga exponiendo la vida de miles de compañeros alrededor del país.

México, D.F. a 30 de Octubre del 2013.

FEDERACIÓN DE TRABAJADORES INDEPENDIENTES

JUAN E. RUBIO GUALITO

Secretario General

(1) Datos del mes de Mayo de la Procuraduria Federal de la Defensa del Trabajo. Gaceta, Mayo, 2013.

(2) Revisar la página de enfermedades crónico degenerativas de la Secretraría de Salud en su página principal www.ssa.gob.mx

(3) Editorial de la Revista “Nuestra Salud”, Guadalupe Aguilar. Enero 2013.

(4) Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) una enfermedad con una incidencia de 500 o más casos derivados de una misma fuente o cepa, se deberá de considerar como epidemia.

(5) Según datos de la CMIC

(6) Idem.

(7) Revisar la pagina de la www.economia.gob.mx

(8) idem

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