18 | 11 | 2018

La cuestión del Estado obrero para György Lukács *

Milton Pinheiro

Profesor de Ciencia Política de la Universidad del Estado de Bahia (UNEB), tiene diversos libros y artículos publicados. Es editor de la revista teórica Novos Temas.

El texto de György Lukács, "El Estado como un arma” (1), adentra de manera seminal, en el debate sobre los consejos obreros presentando una posición: el escenario de la lucha de clases crece y comprende el conjunto desbloqueado de los espacios donde puede relevarse, contribuyendo así para explotar las ciudadelas del Estado y de sus fronteras. En la posición de Lukács, ahora se lucha contra el Estado, pero también el Estado se manifiesta como un "arma de la lucha de clases”.

El filósofo húngaro encuentra en Marx y Engels, alejándoles de los oportunistas de la II Internacional, la tesis de que el problema del Estado es de gran relevancia para las posibilidades de la revolución proletaria, haciendo uso de este enfoque como marco para hacer frente a la "esencia revolucionaria" de su tiempo. Lukács calificó los pensadores reformistas del período en cuestión como aquellos que capitularan ante el modelo de estado desarrollado en la sociedad burguesa, y esta crítica se dirige principalmente a Kautsky y Bernstein.

En este texto no publicado, sin embargo, es notable influencia de Lenin. Lukács reconoce que la relación teórica con Marx en la interpretación de una "posición proletaria revolucionaria en la cuestión del Estado", y señaló que Lenin no ha hecho una abstracción sobre el tema, pero abordó el problema a partir de las tareas de los trabajadores que hacían el enfrentamiento en la lucha de clases, con el eje central hacia la toma del poder. En la interpretación de Lukács, Lenin rompió con el programa de una teoría general del Estado en los postulados diletantes, guiado por los análisis concretos hechos por Marx sobre la Comuna de París, avanzó en el debate sobre la cuestión del Estado, como ya he dicho, desde las contradicciones del momento histórico en que las luchas del proletariado se proyectaban en un escenario abierto. Se trasluce en los estudios de Marx, Engels, Lenin - y sobre todo en Lukács - que el problema del Estado es la meta que debe poner en movimiento a los trabajadores en las tareas cotidianas, y no sólo cuando se presenta el "objetivo final".

Para Lukács, Lenin dio la debida importancia al papel del Estado en este momento, lo que ayudó a educar a los trabajadores en su lucha por el poder. Pero esto ocurrió principalmente porque destacaba en su análisis el "Estado como arma de la lucha de clases". En esta lucha sobre el estado, Lukács avanza, anticipando un gran debate contemporáneo, al decir que los instrumentos de la lucha en curso (partido, sindicatos y cooperativas) son, ya en aquel momento, "insuficientes para la lucha revolucionaria del proletariado". La perspectiva proyectada por el autor es la construcción de una representación que unifique todo el proletariado a las grandes masas, aún dentro de la sociedad burguesa, para poner la revolución "en la orden del día" - y, para él, este instrumento sería los consejos obreros.

En las formulaciones de G. Lukács, los consejos aparecen como "organización de toda la clase". Ellos deben actuar para desorganizar "el aparato del Estado burgués". En esta coyuntura de desorganización, ellos, mientras representación de la clase, deberán entrar en conflicto con el posible intento de la burguesía para imponer una amplia represión para recuperar su poder. Es ante este contexto que los consejos obreros se presentan como el aparato del Estado en vista de la "organización de la lucha de clases”. De su análisis de Rusia en 1905, los consejos "son un contra-gobierno" que enfrenta el "poder estatal de la burguesía".

Es importante despegar aún la crítica de Lukács a Mártov: este último comprende los consejos "como órgano de lucha", sin necesidad de convertirse en el aparato del Estado, mientras que para el primero, esta posición enajenaría los trabajadores de la revolución y de la "verdadera conquista el poder por el proletariado".

En este debate, surge la controversia sobre el papel del sindicato y del partido. Lukács criticó a los que querían reemplazar permanentemente a los dos instrumentos por el consejo, confundiendo el significado de lo que sea, o no, una situación revolucionaria. Dijo que el consejo obrero, mientras aparato del Estado, "es el estado como un arma en la lucha de clases del proletariado". Pero, para hacer la defensa de esta posición leniniana, Lukacs ataca el reformismo oportunista y su "capitulación ideológica a la burguesía". Aún en este debate, critica la idea de la democracia de la socialdemocracia y su proyecto de "agitación pacífica" para la modificación de la sociedad de manera no revolucionaria, al creer que, para llegar al socialismo, las ideas de los trabajadores crecerán hasta la conquista del poder.

Los reformistas se mantienen en el campo de la "democracia pura, formal", y se engañan con el voto del ciudadano abstracto, considerado por Lukács como "átomos aislados del todo estatal", lo contrario de las personas concretas", que asumen lugar en la producción social, que su ser social (que articula sus pensamientos, etc) es determinada por esa posición". Dentro de este tema (la democracia), el crítico húngaro identifica el "dominio minoritario de la burguesía" en la "desorganización ideológica" para transformar la democracia pura y formal en un instrumento de regulación de la vida social. Para responder a esta situación (desorganización), los consejos deben ser reconocidos como el "poder estatal del proletariado", mientras avanza para destruir "la influencia material e ideológica de la burguesía" sobre las masas. Garantizar el contrafuego ideológico es contribuir para la aparición de condiciones de conducción del proletariado "en el período de transición". Ahora el proletariado, teniendo los consejos como un sistema de Estado, debe marchar a seguir destruyendo la burguesía en todos sus frentes.

En este sentido, el sistema de consejos, actuando de forma educativa y autónoma, debe fomentar una participación que articule "una unidad indivisible entre la economía y la política, vinculando así la presencia inmediata de las personas, sus intereses cotidianos, etc, con los temas clave de la totalidad" y contribuyendo así para evitar la burocracia. Para Lukács, este movimiento del sistema de consejos y del Estado proletario "es un factor decisivo en la organización del proletariado en clase", permitiendo, ahora, que al convertirse consciente y clase-para-si sea efectiva.

Para Lukács, con base en Lenin, el Estado proletario es abiertamente un Estado de clase, sin la farsa montada por la burguesía a volver su Estado en el Estado de todos. Una vez más, este debate teórico vuelve a demonstrar que la actualidad de la revolución todavía hoy pasa por la cuestión del Estado y del socialismo. Por lo tanto, los consejos obreros son la génesis de estas posibilidades.

* Texto extraído del artículo “A questão dos conselhos operários: uma introdução ao debate”; contenido en la presentación introductoria al libro “Teoria e prática dos conselhos operários” escrito por Milton Pinheiro y Luciano Martorano (São Paulo, Expressão Popular, 2013).

(1) György Lukács, Lenin – Studie über den Zusammenhang seiner Gedakem. Neuwied: Luchterhand, [1924] 1967, p. 57-68.

@comunistamexico
La red comunista

El Comunista

 Federación de Jóvenes Comunistas

PCM FB
Noticia del canal electrónico no encontrada