24 | 09 | 2018

Preparar la ofensiva popular contra el gobierno del hambre y la miseria

A la clase obrera

A todos los trabajadores mexicanos:

Al iniciar el año se empiezan a sentir los efectos de las reformas impulsadas durante el 2013 por el Pacto por México y Enrique Peña Nieto, el gobierno del hambre y la miseria.

Un paquetazo del 16% afecta el nivel de vida de los trabajadores y sus familias; 16% de aumento a los transportes y a los productos básicos. El panorama se presenta sombrío, con el desempleo como posibilidad y la miseria lacerante. Día a día, la venta de la fuerza de trabajo da solamente para llegar al día siguiente. Si las generaciones pasadas sabían que de su sufrimiento venía la esperanza de que sus hijos vivieran mejor, hoy se tiene claro que la vida para los hijos será peor si ésto continúa, si impera la lógica de la ganancia, si ya no se cuenta con derechos, si las leyes funcionan para favorecer el lucro de los monopolios.

Los trabajadores entregan su fuerza, su tiempo, su vida, por un salario que sólo les asegura la supervivencia, en tanto que el capital se ensancha sobre el trabajo no pagado, aumenta su riqueza cada día y no pierde nada en la crisis porque el Estado y la gestión gubernamental se encargan de que los costos recaigan sobre los trabajadores. Son los trabajadores y sus familias los que tienen que pagar con su sacrificio para que los monopolios no se vean afectados por la crisis de sobreproducción y sobreacumulación que ellos mismos han generado. Para la clase obrera sólo trabajar y trabajar, sin esperar jubilación ni pensión, ni pago de horas extras, ni seguridad social, ni certidumbre en el trabajo, etc. No hay futuro en el capitalismo para los trabajadores y el pueblo, más que la agobiante incertidumbre de estirar el salario al máximo para intentar llegar al fin de quincena.

Las reformas de Peña Nieto y el Pacto por México han proletarizado al pueblo con gran rapidez. Hoy no tenemos nada, no tenemos futuro, sólo tenemos nuestra fuerza de trabajo para malbaratarla.

En apenas un año de gobierno Peña Nieto y su partido, el PRI, en coalición con el PAN, PRD y PVEM, en el Pacto por México, han depredado y destruido los derechos de los trabajadores y el pueblo, y han entregado la explotación de los recursos naturales a los monopolios.

Si hacemos el recuento de esta política de restructuración capitalista iniciada hace casi tres décadas encontraremos un caudal de agravios anti-obreros y anti-populares:

a) Fue destruído el Ejido con la reforma al artículo 27 de la Constitución en 1991, favoreciendo el despojo de las tierras a los campesinos, y dando lugar a su monopolización por las inmobiliarias y la industria de la construcción, que han obtenido millonarias ganancias con la especulación y la fabricación de casas de “interés social”. Además se facilitó la explotación minero-energética, la mercantilización del agua y de los recursos naturales; la lógica de las ganancias llevó a la devastación de ríos, a la tala indiscriminada de bosques, a la contaminación de la naturaleza. La producción agrícola no repuntó como se prometió, por el contrario hoy estamos aún más lejos de la autosuficiencia alimentaria. La legalización del despojo de tierras y territorios ejidales y comunales destruyó poblaciones enteras, y dio entrada al actual asedio por parte de grupos paramilitares contra comuneros y ejidatarios que se niegan a entregar sus tierras.

b) La privatización del sector estatal de la economía, por demás plagada de corrupción, conformó en un breve periodo poderosos monopolios y una plutocracia que contrasta con los crecientes niveles de pobreza del país. Las empresas estatales no estaban en quiebra y han proporcionado ganancias exorbitantes a sus nuevos poseedores.

c) El Tratado de Libre Comercio favoreció a las burguesías de los EEUU, Canadá y México, y llevó a mayores condiciones de explotación a los trabajadores de los tres países, además de los trabajadores migrantes centroamericanos, creando zonas de sobreexplotación como son las regiones maquiladoras. Sobre la base de una integración desigual que refuerza la interdependencia entre las economías del norte de América. Con el respaldo de un mercado común donde se han repartido las ramas de la producción en conformidad con la fuerza relativa de los grupos monopólicos, pueden las respectivas burguesías desplegar de manera agresiva la exportación de capitales desde empresas con asiento en los tres países. Con el mercado común, con los acuerdos de cooperación política y policiaco-militar, la burguesía monopolista de los tres países garantiza sus intereses.

d) La destrucción de los derechos sindicales y laborales. Por la vía de los hechos en tres décadas fueron limitándose y conculcándose las conquistas de la clase obrera, al tiempo que se desvalorizaba el trabajo. Hoy con la reforma laboral aprobada por el Congreso de la Unión los trabajadores han perdido el derecho de huelga, los contratos colectivos, la jornada máxima de 8 horas, la certidumbre del trabajo, las vacaciones, el aguinaldo, las jubilaciones y las pensiones, los fondos de vivienda, etc. Hoy la clase obrera en términos legales está desamparada frente a la voracidad de la patronal que busca extender la jornada laboral hasta las 10 y en algunos casos las 11 horas, que con la subcontratación se libera de cualquier responsabilidad. Aumentan los crímenes industriales que provocan la muerte de cientos de trabajadores por condiciones laborales inseguras.

e) La reforma energética termina la entrega del negocio del petróleo y la electricidad a los monopolios privados. Lo cual sólo viene a confirmar lo que señalábamos con anterioridad, al criticar los mitos de la llamada ideología de la Revolución Mexicana: que el petróleo sólo estaba en manos del estado en tanto se desarrollaba un proceso de centralización y concentración capitalista. Tanto en manos del Estado burgués como en manos de compañías privadas, el petróleo finalmente favorece con la aplastante mayoría de su renta a los capitalistas. Ahora la entrega directa viene a recortar el de por sí magro fondo social y de desarrollo de la infraestructura nacional. Es una medida implementada para salvaguardar en condiciones de crisis los intereses de los grupos monopólicos más poderosos.

f) La reforma educativa que privatiza lentamente la enseñanza, haciendo de ésta un privilegio inaccesible para los hijos de las familias obreras.

g) Y por si fuera poco, además se aplican más impuestos al trabajo con el 16 % del IVA.

Queda claro que este proceso alteró radicalmente la estructura del país, demostrando que su exclusivo objetivo fue servir al poder de los monopolios, asegurar sus ganancias, garantizar la rentabilidad del capital sobre la explotación acentuada del proletariado y el empobrecimiento y sufrimiento del pueblo.

El nuevo régimen

Para lograr sus objetivos, es decir, para aplicar las anteriores medidas para transferir los costos de la crisis a las clases oprimidas y explotadas con la celeridad requerida, el poder de los monopolios, representado por Peña Nieto y el Pacto por México, no ha dudado en pisotear y anular una de las columnas que garantizaban su dominación: la fachada democrática de la dictadura de clase.

A lo largo del último año, con el Pacto por México, merced al cierre de filas de la mayoría de las fuerzas burguesas, el Estado pasó por una reingeniería, mutó rápidamente muchas de sus características para dar paso a una dictadura desembozada. Podemos hablar de un Nuevo Régimen.

Por la vía de los hechos se ha vuelto obsoleto el parlamento, convirtiendo al Congreso de la Unión en un simple eco de lo que ya estaba decidido por cónclaves de la burguesía monopolista y sus intereses. El poder legislativo, el judicial, y el ejecutivo, son la tropa de choque de los intereses de la clase dominante.

Se fortalecen los cuerpos represivos, con la triplicación de sus efectivos, se les dota de un mando único, se destina parte importante del presupuesto a armarlos, con nuevas adquisiciones modernas provenientes del Plan Mérida, incluyendo aviones no tripulados, nuevas armas automáticas con mayores capacidades de fuego, transportes con blindajes más gruesos, equipos de intercepción de comunicaciones electrónicas, etc. Se crea la gendarmería, dando continuidad a la militarización de México, en tanto que con el pretexto de combatir al narcotráfico se justifica la presencia del Ejército en las calles.

Además de los cuerpos represivos oficiales, la burguesía ha reestructurado, adiestrado y engrosado los cuerpos paramilitares, asimilando la experiencia de sus asesores extranjeros, Ya no se trata de la represión común en cualquier parte del mundo donde la burguesía domine a los trabajadores, sino de verdaderas muestras de barbarie y descomposición. A los cuadros del movimiento popular se les tortura bajo las formas más bestiales antes de ejecutarlos sin proceso alguno. El accionar de estos grupos se traduce en mutilaciones, decapitaciones, ahorcamientos, incineraciones, etc.

Se toman medidas jurídico-legales para dar facilidades al presidente, al máximo representante del poder estatal de la burguesía, para decretar sin trámites la suspensión de garantías, inaugurando de hecho un estado de excepción sin precedentes en la historia moderna del país. Es decir, la burguesía toma medidas, se prepara para aplastar sangrientamente la insumisión que ante las medidas impuestas por el Nuevo Régimen surge tumultuosa en todas las regiones del país.

El poder de los monopolios negó todo derecho y su propio sistema jurídico, y en sustancia se basa en la pura arbitrariedad del gran capital, con grandes similitudes al fascismo. Varias características del fascismo están presentes en la conducción que del país hace Peña Nieto junto a la cúpula de administradores del poder burgués para garantizar la estabilidad en un periodo de crisis y turbulencias.

No queda nada en la Constitución o en la práctica de los diversos niveles de gobierno que hable de mediación alguna con los sectores subalternos. En el país claramente se muestra la contradicción entre el capital y el trabajo, entre el poder de los monopolios por un lado y la clase obrera y el pueblo explotado por el otro.

No tenemos de otra, hay que luchar

Aún con todo lo anterior hay fuerzas “de izquierda” que le apuestan a lograr una presencia en el parlamento, que trabajan permanentemente en sembrar ilusiones, salidas fáciles y desmovilizadoras. Como aquélla que habla de contenerse y esperar durante años hasta tiempos electorales, que “esta vez sí los van a dejar”.

Frente a un panorama tan sombrío, de hambre y miseria, de sobreexplotación, de despojo, de represión, es necesario que el pueblo prepare la insurrección para el derrocamiento del poder de los monopolios, representado hoy por Enrique Peña Nieto. En estos momentos llamar a mantener la esperanza estrictamente dentro de los marcos de la institucionalidad burguesa, hablar de “reconciliación nacional”, equivale a una traición. Independientemente de la gran variedad de banderas, o se forman filas al lado del pueblo trabajador o se forman filas al lado de Enrique Peña Nieto y el Pacto por México, maquillando de manera cómplice el rostro desembozado de la dictadura de los monopolios que vivimos.

Alertamos a nuestra militancia, y a la militancia de todas las organizaciones revolucionarias, populares y de la clase obrera, a ponernos en pie de guerra. El pronóstico que hiciera el VIII Pleno del Comité Central del Partido Comunista de México sobre la tendencia creciente a la insumisión, a la escisión más clara de la sociedad de acuerdo a las clases en pugna, al escalamiento de las formas que asumiría la lucha de clases, etc., se verifica plenamente.

Pese a la aparente fuerza del Estado de excepción y del Nuevo Régimen, resaltamos que no ha logrado la característica del fascismo de detentar el control total, la hegemonía o el desmantelamiento de las organizaciones populares. Cientos de miles de trabajadores de la educación lo testimonian, decenas de miles de hombres armados y agrupados en las guardias campesinas y populares de Guerrero, Veracruz, Oaxaca, etc. lo testimonian, la efervescencia de la clase obrera por la aplicación práctica de la reforma laboral, inclusive la incapacidad de controlar los brotes y movimientos espontáneos dentro de la base inscrita en las siglas de la CTM, CROM, CROC, etc., lo atestiguan, la impotencia de volver una realidad sus decretos de regulación de las manifestaciones lo atestiguan.

He ahí su debilidad, he ahí donde debemos presionar. Imposibilitar en los centros de trabajo la aplicación de sus reformas, imposibilitar el ejercicio del gobierno de los alfiles del Pacto por México, levantar en cada rincón del país formas más avanzadas de organización popular, redoblar los vínculos entre los revolucionarios y las organizaciones de masas, ligar cada demanda y aspecto parcial con la cuestión del derrocamiento del poder de los monopolios.

Ya otros regímenes fracasados en la historia de nuestro país hicieron gala de una apariencia de arrogante fuerza poco tiempo antes de derrumbarse frente a levantamientos. La rebelión, la insurrección es un deber del pueblo y de su clase más avanzada, el proletariado. Sólo la soberanía popular, el poder obrero y popular entregará a nuestro pueblo una perspectiva de satisfacción de las necesidades básicas, de libertades y de democracia.

Debe ser creación heroica de nuestro pueblo, que se base en sus experiencias de combate previo en la lucha de clases, como la APPO, y en general las asambleas populares. Los comunistas estamos convencidos de la capacidad de la clase obrera y del pueblo para poner fin al poder de los monopolios y construir un nuevo país.

Los comunistas insistimos en que no es posible volver la página de la historia atrás, que es una política errónea aquella que plantea luchar tan sólo por reconquistar lo perdido. Un país nuevo debe ser nuestra perspectiva, y nuestro programa es el de la Revolución Socialista.

Los comunistas estamos convencidos de la necesidad de trabajar unitariamente, construyendo espacios de unidad de clase que son necesarios para derrocar a la burguesía.

Informamos a la clase obrera y al pueblo que este año se realizará el V Congreso Nacional del Partido Comunista de México, y que en su agenda se encuentra el tema de contribuir con responsabilidad, audacia y decisión a que la clase obrera dinamice la lucha en esta dirección.

El Partido Comunista de México cumplirá con su deber revolucionario.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

Oaxaca de Juárez, Enero del 2014.

El Buró Político del Comité Central

@comunistamexico
La red comunista

El Comunista

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