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El plan del CCE para enfrentar la “contingencia económica”, montado en los hombros de la clase obrera

El día 7 de abril el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), confrontado con el Gobierno Federal debido a la manera en que éste maneja la crisis por la Pandemia de Covid-19, ha presentado una serie de medidas para atravesar este periodo con el menor daño posible para el sector patronal del país.

Lo primero que resalta de esta propuesta es que esta crisis no sólo ha exacerbado las contradicciones entre las cámaras empresariales y los grupos monopólicos que respaldan al presidente López Obrador, y que al interior de estas cámaras empresariales se han abierto fracturas que orillan a los grupos económicos locales a buscar interlocución con el Gobierno Federal para negociar a favor de sus propios intereses. Esto no significa que la burguesía como clase dominante esté debilitada, sino que confirma nuestra apreciación de que es la ley de la jungla la que ha de imperar en este periodo.

 

Mientras el Presidente admite y resalta las expresiones de apoyo a su gobierno por parte de notorios grupos económicos, como el Grupo Ciudad de México (Slim, Larrea, Bailleres), o da todo su respaldo a Grupo Elektra (Salinas Pliego); de manera demagógica exhibe y descalifica al Consejo Coordinador Empresarial y sus propuestas, que en esencia no son diferentes de las medidas que el Gobierno ha implementado desde el inicio de la crisis. Es decir, son medidas para proteger los intereses de los monopolios y la burguesía, y cuya principal diferencia estriba en de dónde van a obtener los recursos económicos para la reactivación económica.  El CCE al menos confiesa que se debe recurrir a un endeudamiento, tanto en términos absolutos como en proporción al PIB y, cándidamente, lo que da una idea de su desesperación y desesperanza, pide a los monopolios que también aporten a su rescate.

El Consejo Coordinador Empresarial, basado en “sus propios datos” proporcionados por el Tecnológico de Monterrey, reconoce la gravedad del problema –al que denomina “pandemia económica”– y propone un gran convenio nacional: empresarios, gobierno, trabajadores, sector privado y sector social, bajo el principal argumento de proteger a los trabajadores y sus familias. Las medidas propuestas para ser aplicadas son las que en los hechos ya están utilizando la mayoría de las empresas a lo largo y ancho del país; acaso lo novedoso de esta propuesta es que pretende la legalización de todas estas arbitrariedades laborales pues, como según advierten en su propuesta, así como ahora están las cosas despedir trabajadores no será redituable para las empresas. Son medidas relacionadas con amplios beneficios fiscales; suspender  las cuotas patronales al IMSS; evitar la aplicación de la Ley Federal del Trabajo; y entregar proyectos energéticos a la inversión privada.

Insistir en una mayor coordinación con el sector productivo de EEUU y Canadá, y proponer un agresivo plan de exportaciones a los EEUU para sustituir las importaciones chinas, es pedir un fortalecimiento del T-MEC.

En suma. El plan del Consejo Coordinador Empresarial propone, en teoría, un panorama distinto al que nos lleva el Gobierno Federal, pero con una misma esencia: cargar los costos de la crisis en los hombros de la clase obrera. El resto del plan son “buenas intenciones”; aunque algunas rayan en el ridículo y la hipocresía –como aquella de “adopta una MyPyME” o el apoyo económico entre privados, puesto que la tendencia es a evaporar las pequeñas y medianas empresas en interés de la concentración y centralización favorable a los monopolios. Es decir, al igual que el Presidente, también apelan a la “bondad” de los monopolios.

El Partido Comunista de México considera que la propuesta de las cámaras patronales, y la del Presidente de la República, son dos caras de la misma moneda. Rechazamos cualquier acuerdo de “unidad nacional” de colaboración de clases, de suscripción tripartita (Estado, empresarios, trabajadores), viejas recetas practicadas en México y siempre perjudiciales a los intereses de la clase obrera, al tiempo que denunciamos que con el pretexto de la contingencia sanitaria del Covid-19 se aprestan nuevas medidas para la desvalorización del trabajo, que permitan al capital maniobras de estabilidad de cara a la crisis económica capitalista que se avecina y de la que ya hay señales evidentes. La clase obrera debe estar atenta a todos los movimientos que se preparan en su contra.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

El Buró Político del Comité Central